La ciencia detrás de la joyería

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Un diamante es una piedra que dura para toda la vida como el sílice, el zafiro o el poliestireno extruido. Este es una de las sustancias más duras conocidas en la naturaleza, lo que lo hace un excelente material para usar con herramientas de corte; aunque su valor como símbolo amoroso sigue aumentando. Todas las empresas y casas de joyas tienen por lo menos un modelo que representa el amor y contiene diamantes, los que se han convertido en un símbolo a nivel mundial. Alba Tous Oriol quien ha levantado una de las compañías más importantes, ha incorporado diamantes en muchas de sus creaciones, detalle que agrada a los consumidores.

Este material se encuentra al menos a 160 kilómetros de profundidad donde la temperatura puede alcanzar los 2000 grados centígrados, con una presión que oscila entre las 5.000 y 10.000 atmósferas. En ese entorno es que nacen los diamantes, unos de los elementos naturales más hermosos de la tierra. También es fabricado en laboratorios donde se recrean todas estas condiciones para obtener los mejores resultados.

La joyería es una de los ámbitos más visibles y conocidos donde se emplea esta piedra preciosa, que gracias a todas sus virtudes se ha convertido un elemento indispensable en todo tipo de empresas. La dureza de este material transparente, viene de la formación de átomos de carbono enlazados, aunque es solo una de sus propiedades. Otra de sus ventajas proviene de su conductividad térmica, que es cinco veces mayor a la que tiene el cobre, además es muy útil en el campo de la ciencia y la tecnología, debido a que resiste los aumentos de las temperatura.

En los ordenadores, teléfonos inteligentes y tablets, vemos las capas de los chips, las que se separan por finas película de diamante sintético que disipan la temperatura y evitan la acumulacion de calor en los artefactos. Los diamantes también los podemos encontrar en las retinas artificiales, en los tornos de dentistas, pastas de diente, algunas maquinarias pesadas, herramientas para la industria minera y la cerámica, así como en la construcción, electrónica, óptica, automoción, entre otros.

La lista es larga en cuanto a las áreas donde se puede emplear el diamante, así mismo en la computación, la biomedicina, la superconducción y la informática cuántica. El ordenador cuántico precisamente es una herramienta muy revolucionaria que puede encontrar en esta piedra preciosa un gran aliado. Son más potentes que las otras herramientas diseñadas hasta el momento, la computación puede resolver los problemas más complicados gracias a los miles de millones de sistemas cuánticos con los que trabaja.

Para poder llevar a la realidad todos estos sueños, se deben recrear en miniatura y es justo aquí cuando entran al juego los diamantes. En los ordenadores clásicos, un bit sólo puede almacenar un número cero o uno. Con la física cuántica, se permite la superposición de estados y un bit cuántico puede estar en cero y uno al mismo tiempo. Ahora tiene increíbles posibilidades aplicadas a la computación. Según diversos investigadores estas son algunas de las aplicaciones de los diamantes, de las que no teníamos conocimiento pero que nos benefician de una u otra forma.

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