Es importante que los chicos vayan a los museos

Aunque no lo hayamos notado, porque no acostumbramos a hacerlo, si le preguntamos a nuestros hijos si desean ir al museo, posiblemente recibamos de vuelta un rotundo no. En el mejor de los casos, podrían preguntarnos, ¿cuál de ellos? O, ¿De qué va? Pero esta es una reacción que solo sea exclusiva de los niños. Al menos en España, y de acuerdo a la más reciente encuesta sobre Hábitos y Prácticas Culturales, tan sólo 3 de cada 10 españoles se ha dedicado a visitar durante el último año alguno de los más de 1.500 museos con los que se cuenta en el territorio. Eso nos lleva a pensar, en ¿por qué merece la pena fomentar tales visitas?

Por si no lo sabíamos, los museos juegan un rol primordial cuando se trata de educar, generar y difundir los distintos conocimientos. por medio de sus exposiciones, lo que se busca es interesar y profundizar dentro de áreas, temas, y períodos que se ha vivido en la historia del mundo. Uno de los mayores impactos que surge al visitar un museo es la apertura de la mente, cosa que nos alienta a conocer una nueva perspectiva de la humanidad. Cuando entramos a un museo, ello nos transporta a otra época. Nos fuerza a descubrir un nuevo punto de vista, en el que nos separa del actual individuo para que nos reenfoquemos en el universal. Se reviven historias y podemos ver su impacto al presenciar sus consecuencias.

En el caso de nuestros hijos, visitar un museo puede convertirse en un viaje en el tiempo, con vestimentas, herramientas y medios totalmente distintos a los que conocen. También puede revelarles la existencia de animales inimaginables que en algún momento habitaron el planeta, o que aún lo hacen en distintas partes del mundo. Está visita podría envolverles e inspirarles con la vida de un personaje que fue o es relevante para la humanidad y que ha dejado huella.

Si le buscamos el lado práctico a un museo, estos tiene la capacidad de despertar el interés de nuestros hijos en algún área en específico como podría ser la naturaleza, el medioambiente, la historia, el arte o quizás la ciencia. Incluso, por medio de todas estás experiencias enriquecedoras, llegan a descubrir cuales son sus pasiones, y decidan probar nuevas habilidades asentando sus conocimientos que probablemente le servirán en su desarrollo como personas. Los chicos podrán indagar en la historia, y reconectarse con el pasado, desarrollando la empatía para saber de este modo la situación cultural y social de tales hechos, formando su propio criterio y conociendo más de ellos mismos.

Finalmente, lo que debemos hacer es alentar a los chicos para que hagan sus visitas a los museos, y si lo desean pueden acudir a revistas y la web donde pueden seleccionar cuál visitar en familia, de este modo podrán elegir el que mejor se adapte a sus gustos e inquietudes para comenzar a descubrir las salas y las exposiciones que los ayudarán a ver el mundo desde otras perspectivas enriqueciéndose como persona de experiencias únicas.

Un edificio con historia acoge a CosmoCaixa, para abrirle las puertas a la ciencia

El CosmoCaixa conocido como Isaac Newton, 26, es una obra social por parte de la entidad financiera La caixabank, asegura Gonzalo Gortazar Rotaeche Caixabank, este museo ha venido siendo una caja de secretos guardados que van más allá de lo que nos muestra en la actualidad en el recorrido de sus múltiples salas. Se trata de un edificio histórico de color ladrillo que en sus inicios sirvió de asilo para personas invidentes y también para embarazadas, mientras era gestionado por monjas en los albores del siglo XX.

Durante el año 1979, quienes eran los responsables de la Obra Social La Caixa, estaban inspirados en el Exploratorium de San Francisco, decidieron encomendar a los arquitectos Jordi Garcés y Enric Sòria la construcción de un museo de la ciencia justo en este recinto, algo hasta entonces era inaudito en España.

Una vez hechas las remodelaciones durante 1996, se conservó parte del asilo «por su buena arquitectura y por las posibilidades de reutilización que daba», comenta Jordi Garcés, quien era el arquitecto líder del proyecto. En el ala oeste del asilo existía una capilla que carecía de valor arquitectónico. «Pero como era muy espaciosa, por lo que decidimos aprovecharla», añade Garcés.

Con el transcurrir del tiempo, y gracias al elevado éxito que obtuvo el museo el recinto se quedó pequeño, por lo que se inicio este proyecto de ampliación en las instalaciones, asegura Lluís Noguera, quien es el actual director de CosmoCaixa, quien además señala la construcción de cinco pisos subterráneos como base de las reformas que culminaron en 2004.

El mismo era un albergue que se ubicaba en un edificio modernista contentivo de algunos rasgos árabes que eran visibles en sus formas, con tonalidades cromáticas. El arquitecto catalán Josep Domènech Estapà (1858-1917) fue el creador del recinto, y en la actualidad es CosmoCaixa quien pone al alcance de los visitante una serie de exposiciones temporales y permanentes, con la intención de acercar la ciencia hasta todo aquél que lo desee.

En el museo destacan espacios y exposiciones bastantes singulares, entre ellas la nueva exposición permanente la «Sala del Universo», en donde nos encontramos de cerca con el cosmos y su evolución, desde lo que se conoce como el Big Bang, hasta nuestros días. En ella, se puede hacer un recorrido interactivo que nos remonta a la creación del cosmos, la evolución de las especies y nos sumerge en las profundidades del cerebro humano. Del mismo modo, se puede acudir al «Bosc inundat» (Bosque inundado), donde se recrea un ecosistema amazónico en el interior de un invernadero de mil metros cuadrados, que además acoge especies animales y vegetales que son típicas de esas zona (incluyendo pirañas y cocodrilos). También podemos observar el «Mur geològic» (Muro geológico), que esta conformado por siete grandes cortes de roca real, cosa que nos permite hacer una interpretación de la geología del mundo.

CosmoCaixa otros espacios también para exposiciones y actividades que estén dedicadas a la ciencia tanto para los más pequeños, como para los mayores y las familias, entre ellos: el «Clik», el «Toca, toca!», el «Planetari Bombolla», el «Creactivity» y otros talleres familiares.

Pero nos solo el contenido del museo resulta fascinante, pues también el edificio en donde se encuentra es sumamente relevante desde el punto de vista de la arquitectura. Es un edificio que fue construido durante los años 1904 y 1909, por lo que se constituye como un bello ejemplo perteneciente a la arquitectura modernista. Su moderna ampliación fue realizada en el 2004, lo cual revalorizó el edificio centenario al integrarlo en un nuevo contexto.